LOS LIMONEROS

Una película con mucha luz, una luz mediterránea, con una gran carga social, en un escenario hostil  como el conflicto Israel, Palestino de telón de fondo. Es una versión de la lucha entre David y Goliat. Salma, una viuda palestina, decide librar una batalla contra el ministro de Defensa de Israel, cuya casa linda con su campo de limoneros, en la frontera entre Israel y los Territorios Ocupados. La policía no tarda en decretar que los árboles de Salma representan una auténtica amenaza para el ministro de Defensa y su familia, y ordena que se talen. Pero Salma decide luchar para salvar sus árboles y su vida. En la película se ve una bonita complicidad invisible entre la mujer del  ministro y Salma, y una relación no llena de prejuicios entre el abogado y su defendida, desde luego es una sencilla historia digna de ver.

 

 

 

LA ESCAFANDRA Y LA MARIPOSA

Anoche me leí una película, y digo bien leer una película una de esas que te depositan en las manos como si de un regalo se tratara, de esos que estas deseando abrir porque solo con el envoltorio ya deduces que es algo que te va a gustar, no obstante la ventaja es mayor si me apuras si las manos que te entregan el regalo ya saben de tus gustos. Estaba deseando que el silencio de la noche cerrara todas las puertas y apagara las luces para pasar un rato de cine diferente, esas películas que pasan de puntillas, que no se la puedes recomendar a cualquiera por que tiene una carga emocional alta, por que el formato sorprende por su enfoque desde un ojo, sí, un ojo que habla. La vida vista desde un enfermo con el síndrome del cautiverio, enseña otros valores para nosotros desconocidos, me recordó a Olga Bejano, la misma historia, la misma forma de lucha, de rebeldía contra sí mismo, queriéndose demostrar que no solo son una escafandra o una lechuguita si no una mariposa que vuela,